Todo formaba parte de la misma gran mentira. Todo era de mentira.
Tú mentías, yo te creía y así una y otra vez. Yo también te mentí alguna vez, muy pocas, la verdad pero... ¿Lo ves? Círculo vicioso.
Sin embargo, algo cambió y algo ha cambiado... Me quitaste la venda, empezaste a portarte bien: todo el dolor, todos los detalles feos, toda esa distancia no fueron sino formas de hacerme ver cuál era mi lugar.
Y yo opté por aceptarlo. Por entregarme al alcohol y al vecino... Me entregué hasta al humo.
Y no es que me sienta mejor, es que ya no me siento.
(Mi madre dice que estoy más delgada, yo creo que me estoy haciendo transparente).
